Accidente en la habitación nº ¿??
ME dispongo, para dar comienzo a este blog, a contaros una anécdota más bien cercana, de ayer noche mismo para no ir más lejos, ocurrida entre las once y cuarto y las once y media, en la habitación ¿?? de los Bermejales.
Estábamos Kenneth, Erestor Felalas y yo en dicha habitación ¿?? haciendo el tonto, casi despidiéndonos ya para irnos cada uno a nuestros respectivos cuartos a dormir o lo que fuera, cuando, de repente, se nos infló la vena imbécil y comenzamos a pegarnos, empujarnos, atrancar a Kenneth contra la pared ayudándonos de una silla, etc. Bueno, pues en un arrebato de intimidad, Kenneth hizo como que se encerraba en el cuarto de baño, solo que lo encerramos nosotros de verdad.
Para resumir diremos que, mientras Erestor sujetaba la puerta, yo buscaba las llaves del cuarto con el fin de salirnos y encerrarlo desde fuera (pollada inmensa pues se puede abrir desde dentro). Buscaba entre los miles de planos y bolígrafos que había por allí extendidos y no las encontraba, intentaba darle conversación estúpida a Kenneth hasta que éste se coscó de lo que estábamos haciendo y dio un empujón repentino a la puerta, asustándonos y mandando a Erestor al estadio del Betis de ida y vuelta, solo que la vuelta fue un poco brusca.
Lo siguiente que escuchamos fueron los gritos desesperados de Kenneth desde el interior del cuarto de baño, golpeando en la puerta y chillándonos para que abriéramos. En ese momento se nos pasó de todo por la cabeza, desde que se había caído y roto algún hueso, a que le habíamos amputado un dedo con la puerta al cerrarla, no sabíamos. Abrimos acojonados y ahí salió Kenneth, medio riéndose y diciendo: "Mierda, mierda... Enciende la luz de aquí". Se oía agua, y eso vimos cuando encendimos la luz del cuarto de baño, agua saliendo a borbotones del váter roto e inhundando todo el suelo a bastante velocidad.
Nos reímos más o menos y, ante la preocupación de Kenneth, le aseguramos que apoquinaríamos lo que hiciera falta si le hacían pagar. Erestor fue rápido y dijo que cerráramos la llave de paso mientras él iba a por una fregona. Así hicimos, o hizo Kenneth, y, mientras echábamos el agua que inhundaba el suelo del baño a la placa de ducha con un recogedor, JP llegó, se asomó y no pudo decir otra cosa que: "¡Que peazo majá has echao!, ¿no?"
Todo se limpió, se recogió en buena manera y colocamos el cubo de la fregona bajo la gotera número 1; Erestor luego se encargó de, con el recogedor y un taper, dirigir el agua de las goteras 2 y 3 hasta la placa de ducha, toda una obra de arte que evitó un desastre mayor a largo plazo.
Kenneth, dudando entre ir o no ir a decirlo en ese momento, nos echó de su cuarto de buena manera y decidió ir por la mañana. Todo estaba pensado. Por la mañana se ducharía, se secaría, vestiría y, haciéndose el asustado-mosqueado iría a recepción a contar cómo había tropezado al salir de la ducha y caído sobre el váter.
Así lo hizo, y lo último que sé es que, después de desayunar, saliendo del comedor, vio la furgoneta de mantenimiento acercándose a su cuarto y decidió, valientemente, refugiarse en el mío una media horita. Realmente no sé cómo acaba esta historia, no sé si tendré que pagar, junto con los otros dos, los daños o si todo se solucionará gracias a la buena actuación de Kenneth.
¡Gracias por leer!
J.R.R.G.





