Chifón, el fachaskinheavybeatlemaníaco (1)
Con el fin de preservar la identidad de la persona de la cual me dispongo a hablar, crearé un nombre en clave para referirme a ella, y después de mucho pensarlo, creo que el mejor nombre posible es Chifón. No significa nada y no se parece al nombre real de la persona, así que puedo sentirme seguro de que no me van denunciar, o por lo menos a patear el culo.
Chifón marcó una etapa importante de mi vida, desde los doce, trece, a los quince años, si llegó, y todo acabó de la manera más horrible... Con este artículo solo pretendo mostrar lo cabrón que fui en varios momentos en que no pude soportarlo más.
Todo comienza en una clase de Judo, un muchacho obesito de acento raro al que decían holandés (en lugar de Cordobés) y que se reía de manera estruendosa, enseñando los dientes y encogiendo toda la cara, que me saca conversación. Yo lo conocía de vista, del autobús del colegio y poco más, se me presentó y quiso ser mi amigo. Digo que fui un cabrón por aquella época y aún recuerdo la tarde en que, estando en Judo, me acerqué a Chifón y le dije, todo convencido de mi ingenio y gracia: "Ese de ahí dice que te pareces al Gordo Cabrón de Austin Powers". Ese de ahí era un chavalillo dos años menor que nosotros que al final de clase se llevó una guantá en to la cara por mi culpa y que se fue llorando diciendo que él no había dicho nada. Cuando esto ocurrió, el rostro de Chifón, rojo tomate enfurecido, se volvió hacía mi y dijo algo así como: "La mala zorra, por la espalda". Y sí, se refería a mí. Se alejó todo enfurecido y no volví a hablar con él hasta un tiempo después.
No sé cómo coño una cosa llevó a la otra que comenzamos a frecuentarnos, él, yo, y otro elemento digno de artículo del que ya hablaré en su momento, un vecino suyo, el Peluca. La cosa es que allí íbamos los tres, juntitos siempre, jugando a la play en casa de uno, jugando a la play en casa de otro, o jugando a la play en casa del tercero... bueno, en verano paseábamos por el Paseo Martítimo y en las noches nos dábamos una vueltecita que terminaba en McDonald's.
Todo esto está muy bien pero ahora viene lo bueno. La personalidad profunda de Chifón vendrá con la segunda parte de esto, ahora solo expondré alguno de sus grandes éxitos. Era fan del porno, el más fan que te puedas imaginar, le pedía las cintas a su vecino adulto, que se las pasaba de contrabando en carátulas de películas de Bruce Lee y cosas así. Se hacía pajas, vale, pero eso no era lo mejor. Muchas veces quedábamos con él a las siete e su casa y allí íbamos el Peluca y yo (sí, pasaba mucho tiempo en mi casa...) y llamábamos al piso, tardaba un poco y lo cogía, todo jadeante: "¿Sí?". "Nosotros", decíamos. "Me dejáis cinco minutos, tíos, que me la estoy cascando". ¡Toma ya! Por el puto telefonillo.
Su madre, una mujer de fuerte acento cordobés y muy agradable amiga de mi madre, nos invitó una tarde a merendar y abrió un paquete de Filipinos de nueve dándonos tres a cada uno. Nos tomamos el Cola-Cao y bajamos a la calle a comernos los Filipinos. Al llegar abajo, Chifón no tenía Filipinos y nos estaba exigiendo los nuestros pues, según él, les eran legítimos. Yo le di uno, el Peluca se lo arrojó, como si fuera un mono y se marchó enfadado.
Me encantaba su manera de servir la leche: colocaba dos (o tres) vasos en la encimera, juntitos, sacaba la leche del frigorífico y llenaba un vaso a la mitad, luego sin parar pasaba al siguiente e iba volviendo de uno a otro, como si fuera el barman más excelente del mundo poniendo chupitos en vasos de medio litro. Resultado, los pies mojados y la madre chillando.
También tenía una bonita filosofía, que supongo habrá cambiado, y ésta era que él no solo no sabía hacer la cama (manda cojones) sino que no le hacía falta, ¿por qué? Pues porque en su casa se la hacía su madre y que luego se la haría su esposa... Yo le pregunté que haría en la transición, y me dijo que no se iría de su casa hasta que no encontrara mujer. A la vista está que no ha hecho eso pues, por lo poco que se de él, ahora vive en Barcelona con su novia, lo que no tengo muy claro es quién hace la cama.
Sé que no es una entrada muy buena, pero es una presentación, la parte fuerte, la parte que me marcó profundamente mi adolescencia, viene luego, cuando comenzó a cambiar de ideología como de calzoncillos.
Espero leáis la continuación.
¡Gracias por leer!
J.R.R.G.

